
Matías Rossi, es un apasionado por la pintura, su técnica para pintar es al óleo, le encanta mancharse los dedos para sentir su trabajo. Por medio de este arte expresa sus sentimientos. A sus 33 años de edad vive solo, desde muy temprano se ha considerado una persona independiente, le gusta plasmar en sus lienzos la realidad, no le gusta lo utópico, por esta razón no ha encontrado a alguien que se compenetre ciertamente al lado suyo. Se ha encargado de explorar las diferentes corrientes artísticas de sus subalternos para mantener conocimiento continúo y alimentar de alguna manera su pasión por lo desconocido. Le encanta tomar vino y fumar para despistar aquellos momentos adversos que irrumpen su tranquilidad. Admira con ímpetu la mujer, es apasionado por la belleza dulce. Odia el tiempo loco, esa rapidez de las cosas que sólo dejan desastres. Es un hombre noble, le disgusta la falsedad e hipocresía, ama la tranquilidad cuando se encuentra lejos de la contaminación auditiva y visual.
Mati es un crítico desaforado de lo incierto y absurdo que puede llegar a ser el humano dentro de la realidad, pues él también forma parte de este mundo cerrado en el que
vivimos todos, dice que absurdo porque las mentiras son el escenario en el que permanecemos todo el tiempo.Este hombre que se ha dedicado al arte aproximadamente desde hace 18 años, se le hizo complicada la convivencia con su familia, ellos se encuentran en una gran casa ubicada en Italia exactamente en Venecia, donde sus jardines son del tamaño de 20 cuadras a la redonda, donde aquellos árboles con olores a frutas sólo inspiran paz. Él dejo a sus 17 años esa vida, pues quería su independencia. Sus padres, no toleran ese arte que brota por los poros de Matías, pues desde muy temprano se mostró ajeno a los demás, sólo importaba lo que a él le gustaba y no escuchaba a su alrededor. Le encanta vivir en su soledad atrapado por su pasión, que sólo es color.
Tiene una academia de pintura donde pasa su mayor tiempo, es algo extraña para muchos pero exquisita para el gusto de él, se encuentra situada en el bosque encima de un árbol,

esta hecha de madera, decorada con cuadros de sus artistas favoritos y cada detalle hecho por él, ahí se exponen también sus trabajos sin importar el mejor o el peor, muestra la habilidad y torpeza de sus alumnos y la de él.
Dentro de sus aprendices existe una mujer con la mirada triste que vaga siempre alrededor de Matías, a él le causa curiosidad esta mujer, ella lleva muy poco asistiendo a sus clases de pintura, sin embargo él cree que ella tiene una energía especial. Matías, ha decidido invitarla a tomar algo para conocer más a fondo sus expectativas sobre el curso y aprovechar para saber sobre su vida.
Al día siguiente Eleonora la mujer de energía especial, no se presenta a la clase, Matías no logra entender el motivo de su ausencia, pues la noche anterior habían hablado y él se había compenetrado con esta mujer de ojos azules y pelo negro rizado. Él se mostró un poco inquieto por la desaparición de Eleonora, pues pensaba seguir conectado con ella para que se conocieran más a fondo. Ese mismo día en la noche suena el celular de Matías, y es ella, aquella mujer que despertaba en él inspiración y desconcentración al mismo tiempo, empezaron a hablar aunque él no vaciló ni un segundo para preguntar por qué no la había visto hoy; Ella responde con timidez y dice que sintió la necesidad de alejarse para no sentirse lastimada una vez más, Mati no comprende, y responde que no era necesario hacer eso, si ayer habían hablado de tantas cosas, por qué entonces alimentar algo que no puede llevarse con madurez?… En la cita de Eleonara y Matías todo estaba perfecto para él, pero ella se sentía un poco atemorizada por ciertas situaciones que venían aferradas a ella desde hace mucho tiempo, el pasado, sí… ese pasado que a muchos perturba y enloquece. Por consiguiente, esta mujer tan linda y especial, con un aura de color amarillo según veía Mati, le desparrama todo a este hombre y convirtió una cita en una odisea. Mati lo único que quería de ella era conocerla, no quería casarse, ni embarazarla, simplemente era conocerla y hasta de pronto amarla, pero de aquí a eso falta mucho… Me refiero a procrear ó a juntar… Entonces así sucedió, Matías trata de entender a esta bella dama de alguna manera, pues todos hemos sido presa fija de ese pasado oscuro que algunos tememos; Sin embargo, a Mati no le asustaba nada de ella, al contrario entre más conocía los misterios de Eleonara más se encarretaba, así quisiéramos muchas, pero NO, eso sólo suele suceder en estas historias poco usuales. De esta confusión de aquella mujer por el hecho de llegar al precipicio de acelerar todo en una primera cita con este hombre lleno de paciencia, nacieron más y más citas, y de allí el fruto de una unión. Por estos días, Matías y Eleonara van de viento en popa…Comparten absolutamente todo, tanto que Matías decidió nombrarla segunda maestra de la academia de pintura. Se conocen más ahora y él logra entender el contexto que había vivido ella hace mucho tiempo, pues la habían ilusionado amorosamente. Por esta razón, no la abandona, simplemente alcanzó su cometido, quedarse con la que quería, ayudarla a confrontar situaciones, a enseñarle a entender las complicaciones de la vida, y que no sólo un hombre es quién decide su manera de ser, sino las vueltas que da la vida, que son las que endereza el destino. Por eso es que Mati ahora está con ella, a ver… es que no todos son como ese hombre del pasado quién hizo tanto daño a Eleonora Páez.
